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David y María

David y María siempre han querido vivir en una casa con todas las comodidades, sin renunciar al diseño, que fuera acorde con su estilo de vida, muy condicionado por la intensa actividad profesional de ambos y por Laura, el mejor fruto de su vida en común. Ésta es la historia que a ellos les interesa.

David es periodista pero su gran hobby es la cocina donde prepara con grandes éxitos y algún sonado fracaso sus creaciones para su familia y amigos. Trabaja tanto en casa como fuera según el tipo de reportaje en el que esté involucrado, por eso les gusta disfrutar de los momentos en los que están todos juntos, porque no son tan comunes.

María es analista en una empresa de consultoría financiera por lo que viaja frecuentemente. Entre sus aficiones están la música y el teatro, donde colabora en algunas representaciones locales como actriz. Laura, la peque de la casa sigue los pasos de su madre y además de estar chiflada por la tecnología, como todos los niños de estos tiempos, toma clases de guitarra y se cuela en alguna que otra función con María.

Con este estilo de vida, la familia necesita una vivienda muy funcional y con la tecnología necesaria para hacerlo todo muy fácil desde cualquier punto.

Todos los años hacen un viaje de un par de semanas en algún destino cada vez más lejano, gracias a que Laura es cada vez más independiente. Todavía no se han decidido sobre dónde irán este año. En el menú están Portugal, la costa oeste de Estados Unidos y los países bálticos, uff, difícil elección.

Un requisito imprescindible para ellos era poder controlar su casa desde cualquier punto del mundo a través de sus smartphones y tablets porque no siempre pueden asegurar que vayan a estar en casa. Incluso, reciben las llamadas de su vídeo portero en su teléfono móvil estén donde estén, así como si se produce alguna alarma técnica en casa, lo que les da una mayor sensación de seguridad.

Al final es David quien más tiempo pasa con Laura en casa lo que ha provocado una relación muy especial entre ambos. A veces repasan frente al espejo las lecciones del colegio porque David sabe lo importante que es para Laura aprender a hablar en público desde pequeña.

Al final del día, cuando ambos coinciden en casa sin viajes, es la ocasión para poner puntos en común y planificar el futuro, aunque en gran medida consideran que han cumplido muchos de sus sueños y eso les hace sentirse felices.

Últimos ajustes antes de irse a dormir. Mañana empieza un día lleno de actividad y necesitan un sueño reparador para rendir al máximo. Además es el cumpleaños de Laura quien ha invitado a sus mejores amigas. ¿Qué tal le saldrá a David la tarta de chocolate gigante que le ha prometido como regalo?