Zennio

Marc y Alessandra

Marc y Alessandra se conocieron hace tres años en un hipódromo cuando les presentó una amiga común. Un amor a primera vista que continúa intacto desde el primer día. Son unos apasionados del cine, disfrutan de la buena cocina y les encanta viajar para conocer los rincones más bellos del mundo en hoteles singulares bien puntuados en los principales portales de la red. Valoran en gran medida la estética, la comodidad, un servicio atento y la conectividad necesaria para continuar compartiendo con los suyos. Esta es la historia que a ellos les interesa.

Alessandra tiene una relación muy especial con su madre, por eso, nada más entrar en la habitación y ponerse cómoda, gracias a la conexión instantánea que tanto aprecia, le cuenta los pormenores del viaje y le envía varias fotos del entorno para compartir con ella sus experiencias.

A Marc, sin embargo, le gusta más experimentar y mucho más si hay tecnología a su alcance, explorando los límites de lo que puede llegar a controlar hasta dejar todo a su gusto. Es un gran aficionado a la fotografía y por lo tanto exigente en cuanto a iluminación se refiere.

Una vez que está todo bajo control y a su gusto, mientras Alessandra selecciona con su tablet los contenidos de los que van a disfrutar en el televisor, Marc se deja seducir por una cerveza del minibar para aplacar la sed del viaje después de ponerse cómodo también.

Aunque Alessandra ha ordenado un aperitivo al servicio de habitaciones a través de su tablet, el chef le consulta sobre un comentario que ha escrito acerca de su intolerancia al gluten, para estar seguro de aplicar la receta adecuada. El chef sabe que a través de la tablet Alessandra le va a valorar su trabajo y por eso se concentra en dar lo mejor de sí mismo. Al director del hotel le satisface conocer las opiniones de los clientes para tomar medidas que, en este caso, serán felicitaciones.

Marc ha bajado al gimnasio, donde había reservado hora desde su smartphone para asegurarse de que estaría libre la máquina para correr. Mientras, Alessandra encuentra también tiempo para estar sola y relajarse. Ambos saben que hay que buscar esos momentos en los que echarse de menos.

Cuando el confort se consigue en una habitación de hotel la tecnología se vuelve transparente y los huéspedes sólo encuentran relajación y armonía. Al regresar a la habitación, Marc encuentra a Alessandra en ese estado y decide no interrumpir su sueño.

Llega el momento de hacer planes para la noche, mientras disfrutan de las vistas y del jaleo de la calle que parece estar llamándoles.

Se han decidido por ir a un restaurante Japonés. A Marc no le entusiasma la comida japonesa pero la valoración a través del sistema de entretenimiento del hotel es tan alta que deciden probar suerte de nuevo, ya que Alessandra es una gran admiradora de este tipo de cocina.

Alessandra no es excesivamente coqueta pero le dedicará aún un buen rato a prepararse para salir a cenar. Para ella son importantes los accesorios y los espejos para poder comprobar cada detalle, también gracias a una iluminación bien estudiada.